Las niñas de hoy requieren flexibilidad, diversidad y ver con nuevos lentes

Recientemente leí un estudio realizado por Microsoft que indica que las niñas a los 11 años están interesadas en carreras STEM, (science, technology, engineering and mathematics), pero para los 15 años pierden el interés y recomiendan lograr que visualicen que estos tipos de disciplinas son para ellas. Al reflexionar sobre ello, pensé que había un ingrediente más, las expectativas sociales. 

 

A la mujer se le ha solido dirigir hacia carreras blandas por las habilidades naturales de género que tiene como la del lenguaje, pero esto no quiere decir que esté en desventaja en matemática, por ejemplo.  Los roles de género también han influenciado al destacar a la mujer al cuidado de los hijos y que esto puede ser motivo para no seguir creciendo profesionalmente, pero esto es una creencia tanto para la mujer como para el hombre.  Con mucho agrado he visto que la pandemia ha traído nuevas dinámicas familiares.  Ahora suele verse por la calles a un papá con su hijo pequeño paseándolo en su cochecito a media mañana de un día martes o que comparte el almuerzo con sus hijos entre semana.  Esto fortalece a toda una familia tanto al núcleo principal como a la extendida ya que son ejemplo de nuevas dinámicas y perspectivas.

 

En la tecnología, la industria digital, se necesita de la diversidad, ya que siendo uno de sus pilares la innovación se requiere de diferentes formas de pensar, que sea más rica la discusión y el proceso creativo per se y esto se logra con equipos que quieren trabajar con personas diferentes, no iguales a ellos. Según un artículo de Forbes para las empresas representan mayor productividad porque, al contar con un equipo diverso, hay variedad de habilidades y experiencias del talento humano; quienes al intercambiar ideas les permite no solo que aprendan más entre compañeros si no además que la empresa prospere en un período más corto.  Para mi grata sorpresa en plena pandemia me fue otorgada una beca precisamente por esto.  A través del Programa Regional eWomen promovido por USAID y eCommerce Institute obtuve la certificación senior en Digital Commerce con Orientación en Moda cuyos objetivos son impulsar el talento femenino en la industria y aumentar las oportunidades a que mujeres accedan a niveles decisores que potencialicen el ecosistema del eCommerce. Estaba obteniendo una oportunidad para romper el estereotipo que la mujer sí puede estar y ser exitosa en el mundo de la tecnología.

 

El generar acceso a oportunidades es bueno para todos.  La mamá requiere de flexibilidad para llevar tranquila a sus hijos al pediatra o poder apoyarlos en sus clases en línea mientras trabaja. El papá con hijos pequeños también necesita de esa flexibilidad en el trabajo para ir a las actividades del colegio.  Que se sienta cómodo con decir que le es importante y que es una reunión que no puede aplazar, que lo incluya en su agenda como si tuviera que presentar el proyecto más importante de la empresa, lo cual realmente lo es.  Que se tengan oportunidades equitativas para crecer profesionalmente desde que se otorguen las mismas condiciones al aplicar a un puesto de trabajo perfilando neutralmente y donde el proceso de selección, no importando el género, sea el mismo; hasta promover el crecer profesionalmente a mujeres a través de acceso a becas como lo fue en mi caso.  Es una responsabilidad compartida tanto de mamá, papá, como de las empresas y la sociedad. 

 

La flexibilidad, diversidad y nuevas perspectivas lleva a la disrupción donde problemas complejos se resuelven de forma sencilla, simplemente con una nueva mirada, donde a través del cambio cultural podremos ser mejores todos.  Es como jugar al cubo, el rompecabeza tridimensional, que se mira muy difícil de resolver, pero haciendo el trabajo de manera colaborativa escuchando nuevos puntos de vista, lo podremos resolver más fácilmente que estando viendo solo.  La mujer de hoy requiere mirarse y que se le mire con nuevos lentes, con nuevas perspectivas.  Empezando con su camino interno que visualice y trabaje por sus sueños, que la sociedad la acompaña sin juicios y que cuente con una empresa y familia que la apoye. Así que colaboremos desde que son niñas, retemos a nuestras hijas, sobrinas y nietas a que sueñen en grande, seamos modelos espejo de los cuales puedan aprender, apoyemoslas a que tengan toda la certeza que pueden ser todo lo que quieran ser.  Empecemos desde que son niñas, seguramente así los resultados serán más rápido y mejores.

 

Foto: Sereja Ris

 

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